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Catas en Concursos de Vinos
Catas en Concursos de Vinos

Descubre el Mundo de los Concursos de Vinos

 

Los concursos de vinos son como escenarios quirúrgicos. Ocurre de todo mientras suceden. En medio de la escena, se encuentran momentos de relajación y camaradería entre los verdaderos profesionales. Los pasados días 20 y 21 de marzo tuvo lugar un concurso importante en Madrid. Pero, ¿qué sucede realmente detrás de este enigmático telón? Descúbrelo paso a paso.

¿Qué envuelve al mundo de la cata de los vinos? ¿Por qué se emplean términos distantes o a veces incomprensibles? ¿Cuánto hay de esnobismo?

El proceso de preparación para un concurso de vinos es una combinación única de seriedad y emoción. Desde la meticulosa convocatoria a las bodegas hasta la recepción de las muestras y la meticulosa preparación del entorno, la luminosidad adecuada, la tranquilidad necesaria, cada detalle se cuida con esmero y anticipación.

Los catadores

La selección del jurado, compuesto por una amplia gama de expertos, es crucial para garantizar la imparcialidad y la representación adecuada de diversas perspectivas locales y profesionales. Desde enólogos y bodegueros hasta periodistas del vino y sumilleres, el panel está compuesto por destacadas personalidades de la industria, así como por miembros del público en general, que aportan una perspectiva fresca y auténtica. Cuando las evaluaciones convergen, tanto organizadores como productores celebran el éxito con entusiasmo.
Todos los participantes siguen el mismo sistema de puntuación establecido por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), reconocida como la autoridad científica y técnica en el mundo vitivinícola que tiene su sede en Dijon, Francia.

Cata a ciegas

Catas de Vinos


La cata de vinos de un concurso que se precie se hace a ciegas para asegurar un proceso imparcial y objetivo.
¿Qué cómo se hace? Pues los vinos se sirven por tandas seriadas según tipos con solo una identificación numérica en la botella tapada, de manera que los que catan no saben de qué vino se trata, ni la variedad ni su procedencia ni la bodega, para no verse influenciado ni para bien ni para mal. Solo sus sentidos deben intervenir.

La vista para observar su color, su intensidad, su tono y su limpidez, el oído para oír cómo cae el vino en la copa, puede caer fluido como el agua o puede caer sordo o denso como el aceite si está enfermo, el olfato para detectar sus aromas u olores y el gusto para identificar sus sabores que suelen revelarnos su edad y certificarnos su personalidad.

Las puntuaciones se asignan según los estándares de la OIV. Los vinos son premiados con medallas según sus puntuaciones promedio: Plata para aquellos que obtienen entre 85 y 88,9 puntos, Oro para puntuaciones entre 89 y 92,99 puntos, y Gran Oro para los que alcanzan entre 93 y 100 puntos. Si están por debajo, nada de nada. Este riguroso proceso garantiza que solo los mejores vinos sean reconocidos y premiados en el certamen.

La cata de vinos en concursos implica enfrentarse a maratónicas sesiones donde se pueden evaluar treinta, cuarenta o incluso cincuenta vinos en un lapso de cinco a seis horas. ¿Es posible?
¡Absolutamente! Porque catar no es beber.
A la boca va muy poco vino de cada muestra, no es necesaria mucha cantidad y además están las escupideras, el vino se escupe, no hace falta tragarlo. Los palillos de pan y el agua sirven para limpiar la lengua y el paladar para continuar catando sin influencia ni recuerdo del vino anterior.

Aquí aparecen la profesionalidad y la práctica, lógicamente influyen el entrenamiento y el hábito, cuanto más se cata, mejor y más fácil resulta, porque cada vino es una criatura que se presta a ser examinada en unos minutos por el catador o catadora teniendo la oportunidad de impresionarle, de captar su atención y de distinguirse de los demás. Y una parte de ellos lo consiguen. Los Gran Oro incluso arrancan el aplauso unánime por consideración y respeto.

Entre medias se comentan  los vinos: vino redondo, vino aterciopelado, ligero y fresco, untuoso, profundo… unos brevemente porque no merecen mayor comentario y a otros que nos interrogan y nos interpelan se les dedican mayores descripciones de admiración o hasta objeciones con humor/Que me vayan preparando un palé de este vino/ Ya no quiero beber más agua, que me den de este vino/ Este vino es masculino, promete mucho pero da poco.

"Términos Técnicos en las Catas de Vinos: ¿Pedantería o Necesidad?"


En el universo del vino se emplea un argot específico de la cata que algunos puede que usen con altivez o pedantería pero viene a ser una terminología o lenguaje que unifica criterios técnicos que ayudan a describir con precisión y sentido las cualidades de un vino, siendo la cata una actividad subjetiva y personalísima aun cuando cualquier vino debe responder a unos cánones determinados por su variedad, su origen y terruño, su elaboración, tipología, etc., su calidad la va a dilucidar su cata y de momento a pesar de los avances tecnológicos, nada puede sustituir a los sentidos humanos, por eso hay que catar los vinos durante toda su vida, desde que nacen hasta que se consumen, mejor dicho, hasta consumiéndolos.

Recuerda, puedes beber o catar un vino y también puedes catarlo primero y luego bebértelo. Es lo que te recomiendo. Es bueno que dediques un tiempo a aplicar los sentidos a lo que tienes en la copa para disfrutarlo y entenderlo mejor porque cualquier vino está deseando decirte quién es, de donde viene y cómo es. Todos tienen una larga y esforzada historia detrás. Solo tienes que descubrirla.

Ahora es cuando tengo que decirte, para satisfacer mi vanidad y poder presumir de ello con los amigos que tuve el honor de participar por tercera vez en el panel de catadores del jurado de esta IV Edición del Concurso de Vinos del Real Casino de Madrid que creó la recientemente desaparecida Dama del Vino Español M.ª Isabel Mijares a la que pudimos ovacionar como homenaje  póstumo.

 

 


 

Cristóbal Luque V.

Cristóbal Luque V.
Enólogo-Ingeniero Técnico Agrícola

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