Revista de Vino de Montilla Moriles

Portal de noticias independiente sobre vino, enoturismo, agricultura y gastronomía de la región de Montilla Moriles y de otras zonas productoras

Desde que iniciara su andadura en 2011, la Plataforma Tecnológica del Vino trabaja para acercar la I+D+i a las bodegas españolas, promoviendo, no solo proyectos individuales, sino también proyectos estratégicos en cooperación que supongan un salto tecnológico significativo y una mejora competitiva para el conjunto del sector.


Fruto de ello, y siempre bajo el paraguas de la Agenda Estratégica de Innovación, la PTV presenta hoy el balance de iniciativas de I+D+i promovidas desde la asociación durante el 2º Plan Estratégico de Innovación 2014-2016: un total de 60 proyectos aprobados y casi 50 millones de euros de financiación pública conseguida. En términos de inversión, estos proyectos han movilizado más de 64 millones de euros, dato que pone de manifiesto el claro compromiso de nuestro sector vitivinícola por la Innovación como vía de crecimiento y diferenciación.
Estos proyectos aprobados, de los cuales 9 se desarrollan en el ámbito internacional, han involucrado a un total de 207 entidades entre las que se encuentran 100 empresas y 107 centros de investigación.


Las 60 iniciativas de I+D+i que recoge el “Especial de Proyectos I+D+i 2014-2016” han sido clasificadas en torno a las 6 áreas técnicas en las que se trabaja actualmente desde la PTV: Viticultura, Proceso, Producto, Sostenibilidad y Cambio Climático, Salud y Economía Vitivinícola.


De todas ellas, las áreas de Viticultura, Proceso y Sostenibilidad han sido las más activas en número de proyectos, destacando temáticas como aspectos de monitorización de viñedo, estrategias de lucha contra enfermedades de la madera o la recuperación y puesta en valor de variedades autóctonas.

Puede descargar el número especial de proyectos que recoge una breve descripción de cada uno de ellos, Más abajo.

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La agricultura intensiva basada en el monocultivo ha puesto en peligro la biodiversidad de especies en Europa, lo que ha traído consigo un elevado coste ambiental. Proponer un cambio de paradigma en el manejo y prácticas agrícolas es el objetivo del equipo internacional que integra el proyecto Diverfarming, del programa Horizon 2020 de la Comisión Europea y en el que participan las Universidades Politécnica de Cartagena y Córdoba.

 

En total, sesenta investigadores de universidades, centros de investigación, empresas agrarias, de logística y de maquinaria de 8 países europeos se han reunido esta semana en la Universidad Politécnica de Cartagena para acordar el mapa de ruta del proyecto que tendrá una duración de 5 años. En los debates celebrados a lo largo de los tres últimos días, todos los participantes han coincidido en subrayar que la diversificación de cultivos bajo prácticas de manejo de bajos insumos puede ser una alternativa a los actuales modelos agronómicos intensivos, con mejoras en la calidad ambiental y por tanto en la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas agrarios, pero también con beneficios económicos para el agricultor.

 

Para alcanzar ese cambio de mentalidad, Diverfarming trabajará directamente con los agricultores, organizándose a nivel local para conseguir un cambio global. Se tendrán, pues en cuenta las peculiaridades climáticas, edáficas, culturales y técnicas de cada región. Además, se deben reducir los problemas socioeconómicos y ambientales ligados a cada región, por lo que el tipo de diversificación se definirá en base a esta premisa.

 

Entre los acuerdos a los que ha llegado el equipo esta semana, está la elaboración de un protocolo común de implementación del proyecto en todas las regiones para poder comparar resultados. Este protocolo común será expuesto y validado en un seminario que tendrá lugar a principios del año 2018 en la ciudad alemana de Trier. La colaboración entre los participantes del proyecto es esencial para tener éxito en el cumplimiento de los objetivos, por lo que, aunque los casos de estudios se abordan teniendo en cuenta las características regionales, investigadores agrónomos, matemáticos, economistas, sociólogos, biólogos, ambientólogos o químicos de todo el consorcio colaborarán en las medidas y análisis de otras regiones de forma sinérgica.

 

El proyecto está estructurado en diferentes paquetes de trabajo con objetivos independientes, aunque estrechamente interrelacionados, que presentan diferente temporalidad. Este último paquete de trabajo implica el contacto con profesionales del sector agrario para recoger su experiencia en cuanto a prácticas de manejo agrario y diversificación de cultivos, y que valoren, desde su experiencia, cuáles serían las mejores alternativas en cada región. De este modo, solo las alternativas que estén apoyadas por los profesionales del sector agrario serán probadas en campo en la fase experimental, para dar soluciones a problemas reales. Diverfarming trabajará en contacto directo con los agricultores tratando de encontrar los manejos más eficientes para definir con exactitud el tipo de diversificación de cada región y las prácticas de manejo de bajo insumo que hayan tenido más apoyo por los usuarios finales, de manera que se pruebe en campos experimentales estrategias que los agricultores estarían dispuestos a implementar en sus fincas.

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En los últimos años se ha producido un importante avance con la aplicación de tecnologías de la información y automática avanzada en agricultura apareciendo el concepto de Agricultura de Precisión (AP) que engloba un conjunto de técnicas de cultivo dirigidas a ajustar el uso de agroquímicos considerando la diversidad tanto del medio físico como del biológico.

Lo que se traduce en una reducción de los costes de producción y una gestión agrícola más respetuosa con el medioambiente. En esta conferencia se presentarán los diferentes trabajos realizados por el Grupo de Percepción Artificial del Centro de Automática y Robótica (CSIC-UPM) en el ámbito de la Agricultura de Precisión.

Se hablará  de flotas de robots autónomos para realizar tratamientos de precisión y de sistemas de generación de mapas 2D y 3D del estado de un cultivo a partir de la información recogida con distintos sensores integrados en un vehículo eléctrico. Se mostrarán los trabajos realizados en viñedos.

Sobre Angela Ribeiro
Angela Ribeiro ha desarrollado su carrera de investigación en el CSIC desde 1990. En 2010 se integró en el Centro de Automática y Robótica (CSIC-UPM) donde es coordinadora de la Unidad de Investigación en Percepción Artificial. Desde 2007 es el líder del Grupo de Percepción Artificial. Sus intereses de investigación incluyen la percepción artificial, el reconocimiento de patrones, la visión artificial, la computación evolutiva, la representación del conocimiento espacial, el razonamiento espacial para los sistemas de apoyo a la toma de decisión, los sistemas distribuidos, la inteligencia colectiva, la robótica colectiva, y los sistemas multi-robot.

Es autora de más de un centenar de publicaciones en revistas y actas, y varios capítulos de libro. Ha impartido diversos cursos de máster y doctorado en diferentes universidades nacionales e internacionales. Ha dirigido numerosos proyectos de investigación relacionados con la aplicación de las técnicas anteriores a la Agricultura de Precisión.

Ha sido la Directora Científica y Técnica del proyecto europeo RHEA (Robot Fleets for Highly Effective Agriculture and Forestry Management - http: //www.rhea- project.eu). Actualmente es coeditora jefe de la revista de Elsevier “Computers and Electronics in Agriculture”.

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La Plataforma Tecnológica del Vino presenta la nueva Agenda Estratégica de Innovación 2017-2020 del sector del vino que recoge las principales líneas de actuación en I+D+i para los próximos años.

En el marco de su Encuentro Anual 2017, celebrado en Bodegas Martín Códax, la Plataforma Tecnológica del Vino ha presentado la nueva Agenda Estratégica de Innovación 2017-2020, documento de referencia del sector del vino que recoge las principales líneas de actuación y retos científico-técnicos a abordar en los próximos años.

Esta nueva Agenda se cimenta sobre la ya publicada en 2012, que supuso un hito sin precedentes al acercar posturas de productores y bodegas de distintas regiones vitícolas españolas para crear una hoja de ruta común en materia de innovación.

Cinco años después y en un nuevo contexto vitivinícola, la recién constituida Comisión Técnica de la PTV ha revisado y verificado los objetivos cumplidos, identificando nuevas necesidades y priorizando los grandes retos científico-técnicos del sector para este nuevo periodo 2017 2020. Dicha Comisión está integrada por 12 coordinadores científico-empresariales de reconocido prestigio, y organizada en torno a 6 grandes áreas de interés: tres que incluyen toda la cadena de valor del vino (Viticultura, Proceso y Producto), dos áreas transversales (Salud, Sostenibilidad y Cambio Climático) y un área global de Economía Vitivinícola.

Fruto de este trabajo de revisión, contamos hoy con un documento actualizado que recoge la nueva Estrategia Española de I+D+i 2017-2020 y que constituye una guía fundamental, para el sector y la propia Administración Pública, nacional y europea, para el desarrollo de los futuros proyectos de Innovación.

Como novedad, esta nueva versión de la Agenda incorpora un objetivo general para cada una de las áreas de interés y recoge un total de 29 objetivos específicos, los cuales han sido integrados en 8 grandes estrategias, que constituyen los elementos diferenciadores en los que el sector del vino deberá basar su competitividad.

Entre los diferentes retos identificados, las enfermedades de la madera de vid continúan siendo una preocupación que afecta al conjunto del viñedo mundial, problemática que debe abordarse, por tanto, desde una perspectiva común.

La conservación de nuestros recursos genéticos jugará también un papel fundamental de cara a abordar otros dos grandes retos: la adaptación al cambio climático y a las nuevas tendencias de mercado. Alineado con el primero de ellos, la Comisión Técnica destaca también la importancia de apostar por una estrategia agraria que limite el uso de productos fitosanitarios, así como por la optimización de los procesos productivos, para el desarrollo de una Economía Circular.

Las Tecnologías Digitales son otras de las grandes protagonistas de la innovación vitivinícola a corto y medio plazo. Poco a poco se están implantado en toda la cadena de valor del vino, no solo como herramienta de gestión y toma de decisiones, sino también como elemento catalizador para el diálogo entre empresa y cliente. Un cliente, cada vez más exigente, con el que habrá que acortar distancias por medio de estrategias de neuromarketing y aplicación de tecnologías Big Data, que permitan diseñar productos orientados a cubrir sus expectativas y necesidades.

Por último, será fundamental la unión de nuestro sector vitivinícola para avanzar posiciones hacia el liderazgo internacional, apostando por una estrategia común basada fundamentalmente en la profesionalización, transferencia de conocimiento, innovación e internacionalización.

Cambados, Ciudad Europea del Vino 2017, ha sido el lugar elegido para la presentación de la nueva Agenda Estratégica de Innovación (AEI 2017-2020) en un evento patrocinado por el Consejo Regulador Rías Baixas y Bodegas Martín Códax, que ha contado además con el apoyo del Concello de Cambados, ABANCA y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

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Un estudio de cinco años ofrece nuevos datos sobre los patógenos que amenazan la producción de Gordal sevillana

Neofusicoccum mediterraneum y Comoclathris incompta son los nombres de los dos hongos que traen de cabeza a los productores de aceituna Gordal sevillana y aunque su denominaciones científicas ni se mencionen en el campo, el efecto de su acción hizo saltar las alarmas hace varios años y provocó la actuación de los patólogos de la Universidad de Córdoba. El grupo de Patología Agroforestal que dirige el profesor Antonio Trapero ha pasado 5 años tratando de entender qué era lo que estaba provocando la seca masiva de ramas en el olivar de Gordal en el sur de España y Túnez. La conclusión, publicada el pasado mes de febrero en la revista Plant Disease, es que son esas especies de hongos citadas y no otras las que están provocando la enfermedad, que afecta a una de las variedades de aceituna de mesa más populares a nivel internacional. No en vano, la producción de gordal a nivel mundial sitúa a España  como gran productor de la aceituna de mesa más apreciada.

El hallazgo supone estrechar el cerco a una patología para la que había más de una treintena de sospechosos. Y es que estudios previos, algunos de ellos realizados en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, habían detectado la presencia de otros hongos en los árboles afectados por seca o muerte de ramas. Sin embargo, según aclara el estudio publicado, realizado en plantas vivas y en diferentes momentos del año y no sólo en el laboratorio, el efecto letal sólo lo consigue la acción de esas dos especies cuando entran en las heridas –chancros, según la terminología fitopatológica- provocadas principalmente en el momento de la recolección. El estudio también supone un notable avance en el conocimiento de la susceptibilidad que presentan las principales variedades de aceituna de mesa a estos hongos.

Según explica Trapero, el paso siguiente de los investigadores de la Universidad de Córdoba será seleccionar por su eficacia los  productos fitosanitarios que ya existen en el mercado y que han demostrado su efecto contra hongos similares en otros árboles, de forma que el olivarero pueda tratar sus olivos con ciertas garantías. De momento, los ensayos se han realizado in vitro, por lo que Trapero advierte que habrá que esperar a los resultados en plantas vivas.  En este sentido, el trabajo habitual de los fitopatólogos de la Universidad de Córdoba comprende el estudio del problema sanitario desde su origen, localizando al agente que causa la enfermedad como en el trabajo citado, así como el análisis epidemiológico de la enfermedad, su control y su posible tratamiento.

El grupo de Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba cuenta con un equipo de más de 20 investigadores y tiene en su haber decenas de publicaciones y proyectos nacionales e internacionales relacionados con las enfermedades más conflictivas de cultivos como el olivar, el almendro, el pistacho o el nogal, además de las principales especies forestales del área mediterránea.  Entre las enfermedades que han contribuido a frenar los trabajos de este equipo, en permanente contacto con el sector productivo, se encuentran los repilos y la verticilosis del olivar, ola seca de la dehesa, graves problemas no sólo económicos sino ambientales.

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El grupo de la Dra. Rosario Muñoz, grupo de Biotecnología Bacteriana, del Instituto de Ciencia y Tecnología
de Alimentos y Nutrición del CSIC, ha desarrollado líneas de investigación enfocadas al estudio de bacterias
lácticas, especialmente bacterias lácticas enológicas.

El grupo de investigación ha desarrollado métodos
para la identificación inequívoca de cepas de bacterias lácticas y ha estudiado aspectos relacionados con la
seguridad y calidad del vino.

Entre estos temas se encuentran la formación de aminas biógenas, formación
de carbamato de etilo o reducción de ocratoxina A. Durante los últimos años la línea de investigación
principal del grupo está enfocada al estudio del metabolismo de compuestos fenólicos en bacterias lácticas.


Para este estudio el grupo de la Dra. Muñoz ha tomado como modelo la especie de bacteria láctica
Lactobacillus plantarum, utilizada también como cultivo iniciador para la fermentación maloláctica de
vinos. Los restudios realizados han permitido identificar rutas completas de biotransformación de
compuestos fenólicos e identificar por primera vez proteínas con actividades bioquímicas no descritas
previamente.

 

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El proyecto Weinapp de la Universidad de Córdoba, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y en el que colabora la Universidad de Cádiz, abordará el estudio de los dominios léxicos relacionados con  el sector vitivinícola, permitiendo la creación de una base de datos en inglés, español, alemán y francés.

Blancos, tintos, rosados o claretes; cosecha, crianza, reserva o gran reserva; de mesa, del país, espumoso o tranquilo, para mesa o para postre… la categorización de vinos resulta casi inabarcable cuando a aspectos como su color o tiempo de maduración se suman otros como la variedad de uva empleada para su elaboración o la zona geográfica donde se han cultivado. Nombrar el vino, o los vinos, ha ocupado siglos y miles de páginas en todos los idiomas conocidos. 

Del vino se habla o se escribe no sólo para nombrarlo, sino para teorizar y crear todo un universo en torno a él.  Investigadores de las Facultades de Filosofía y Letras de las Universidades de Córdoba y Cádiz, liderados por  las profesoras titulares de Traducción e Interpretación de la UCO María del Carmen Balbuena Torezano y Manuela Álvarez Jurado,  se han puesto manos a la obra para aunar el léxico vitivinícola con la finalidad de producir una base de datos multilingüe en alemán, español, francés, e inglés que contenga las variaciones terminológicas de la vitivinicultura y permita entenderse a quienes hablan de vino desde diferentes perspectivas: agricultores, productores, científicos o consumidores, utilicen o no el mismo idioma.

El objetivo de esta “Babel” enológica, enmarcada en el Programa de I+D+ì orientada a retos para la Sociedad 2016 del Ministerio de Economía y Competitividad, es facilitar el acceso a una terminología propia de un sector a veces exclusivo, contemplando todos los posibles ámbitos relacionados con el vino: cultivo de la vid, elaboración, comercialización, consumo, cultura, etc.. Para ello, los integrantes de este equipo investigador, que ronda la veintena de participantes,  trabajarán a lo largo de tres años con los diferentes agentes implicados en el sector vitivinícola y acudiendo a todo tipo de fuentes escritas, incluida la literatura de ficción, en los cuatro idiomas mencionados. Finalmente, toda esa información será trasladada a la aplicación WeinApp, para dispositivos móviles, para que productores, consumidores y gestores contribuyan a la internacionalización y divulgación del conocimiento científico en torno al vino.

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Madrid, 2 de diciembre de 2016 Bodegas Campo Viejo acogió ayer la 13ª reunión de la Junta Directiva de La Plataforma Tecnológica del Vino, que cierra un año lleno de retos para avanzar en próximas iniciativas para 2017.

La Junta Directiva, presidida por Fernando Pozo, representante de la Federación Española del Vino (FEV), tuvo lugar en Bodegas Campo Viejo (Logroño) y estuvo integrada por Grupo Matarromera, Bodegas Torres, Martín Códax, Barbadillo, la FEV, Grupo Rioja, Asociación de Bodegas Centenarias de Rioja, Asociación de Bodegas Familiares de Rioja y la Confederación Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas.

El año 2016 ha sido un año clave para la PTV, que continúa avanzando en sus alianzas estratégicas, tanto a nivel nacional como internacional, acercando posiciones con la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) e impulsando una Agenda Estratégica de Innovación a nivel europeo, de la mano del Comité Européen des Entreprises Vins (CEEV) y de la FEV.

Además, este año también ha sido un hito a nivel técnico, finalizándose el 2º Plan Estratégico de Innovación 2014-2016 con 55 proyectos de I+D+i aprobados y una financiación conseguida de más de 35 millones de euros.

Los objetivos para el próximo año se centran principalmente en una actualización de la Agenda Estratégica de Innovación que será la hoja de ruta de la I+D+i del sector del vino durante los próximos cuatro años.

Como broche a esta Junta Directiva, los asistentes disfrutaron de una visita guiada a la bodega experimental de Campo Viejo, en marcha desde la vendimia de 2013, donde se gestan los vinos más innovadores de esta emblemática bodega riojana.

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La UCO y el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) aplican una tecnología que cuantifica fragmentos de ADN presentes en el alimento e identifican su origen

El ácido desoxirribonucleico (ADN) es un carné de identidad. Cada ser vivo tiene uno totalmente diferente. Ocurre entre las personas, pero también en el reino vegetal, y entre ellas, en las plantas que sirven de alimento. Identificar el ADN en una comida ayuda a controlar la calidad de la misma. Sin embargo, el aceite de oliva virgen presenta un problema. Dado que el ADN se disuelve en agua y no en lípidos, el aceite de oliva contiene pocas moléculas de esta cadena de información genética. Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO; Leticia Ayllón Egea y Gabriel Dorado Pérez) y del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC; Pilar Hernández Molina) ha usado una técnica forense para cuantificar de forma absoluta el ADN presente en el aceite de oliva virgen. La investigación persigue el objetivo final del desarrollo de un método de trazabilidad que ayude tanto a la certificación de calidad y denominación de origen, como a la identificación de posibles fraudes en el ámbito alimentario.

Además de escaso, el ADN está muy fragmentado en el aceite de oliva. “Por suerte, como el aceite de oliva virgen es el zumo de una fruta, contiene gotas de agua de tamaño microscópico en las que se disuelve el ADN de dicha fruta”, explica el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Gabriel Dorado Pérez, investigador responsable del grupo de investigación AGR-248 (Biotecnología Agroalimentaria), del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI) que ha llevado a cabo este desarrollo tecnológico.

Para rastrear estos restos de ADN disueltos en el agua contenida en el aceite de oliva virgen, el equipo científico, en el que ha colaborado personal de la Universidad de Estudios de Catania (Italia; Francesco Scollo, Alessandra Gentile y Stefano La Malfa), ha empleado una técnica forense. Denominada PCR digital de gotita (ddPCR; del inglés, “droplet digital-PCR”), con ella se puede amplificar y cuantificar de forma absoluta el ADN presente en una muestra, con un límite de detección teórico de una molécula. Igual que puede ayudar a exonerar a un recluso encarcelado por un error judicial, o a identificar a un asesino en el escenario de un crimen, aquí permite identificar el origen de dicho aceite.

El primer reto es aislar ADN amplificable de dicho material, para lo cual los investigadores han empleado y optimizado diversos métodos. Posteriormente, “el truco consiste en dividir la mezcla de reacción de amplificación en miles de gotitas microscópicas, lo cual se consigue emulsionando la muestra acuosa en aceite”, relata Dorado. El objetivo es que en cada una de ellas se encuentre una o ninguna molécula de ADN. El análisis bioinformático de los resultados de amplificación de la emulsión de agua del aceite permite cuantificar de forma absoluta el número de moléculas inicialmente presentes en la muestra, sin necesitad de controles o patrones internos, como anteriormente era necesario.

 

Control alimentario

Considerado por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA; del inglés “Food and Drug Administration”) como un alimento medicinal por sus beneficios en la salud, el aceite de oliva virgen es el producto estrella de la dieta mediterránea. Gracias a la demanda del consumidor, se han desarrollado una serie de productos de mayor calidad, como los aceites monovarietales con denominaciones de origen. Se trata de aceite de oliva de una variedad de aceituna, como puedan ser picual u hojiblanca, procedentes de un lugar concreto de cultivo.

La identificación del ADN en muestras de todas estas versiones de aceite de oliva con valor añadido puede, por una parte, ayudar al control de calidad alimentario, y por otra, evitar la picaresca en el sector. “El objetivo final es desarrollar un método de trazabilidad que permita determinar si las botellas que se ofrecen con la etiqueta de aceite de oliva monovarietal son como se declara, contienen aceite de otra(s) variedad(es) o, incluso, si contiene aceites de otras especies, como girasol, cacahuete o almendra”.

Hace 22 siglos, Arquímedes desarrolló un método con el que demostró que el orfebre de la famosa corona de Hierón II (rey de Sicarusa) no era de oro puro, calculando además la proporción exacta de la aleación. Así, un kilo del valioso metal tiene distinta densidad que la misma masa de otro metal, por lo que sus volúmenes son diferentes. Salvando las distancias, la ddPCR permite también conocer las proporciones de especies o variedades (ADN) que han servido para producir una muestra de aceite de oliva. El ADN de otras procedencias presenta características diferenciadas (secuencias distintas), lo que permite certificar su calidad o descubrir un fraude. El control de calidad de la corona real parece ser que le costó la cabeza al orfebre del llamado Tirano de Siracusa, pero trajo a la humanidad el principio de Arquímedes. La técnica ddPCR puede servir para garantizar la calidad del aceite de oliva que consumimos.

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Las universidades de Córdoba y Aveiro (Portugal) y el INESC-NM de Lisboa desarrollan un dispositivo que determina moléculas inorgánicas en bajas cantidades

El hierro es un elemento apreciado desde el punto de vista nutricional ya que ayuda a prevenir la anemia. Está presente en diversos alimentos, como cereales, legumbres, y carnes. Sin embargo, hay diferentes tipos de formas químicas de hierro (orgánico e inorgánico) que son absorbidas de diferente manera por el organismo. En la industria alimentaria el hierro inorgánico puede favorecer el enranciamiento de alimentos. Las Universidades de Córdoba (UCO) y Aveiro (Portugal) y el centro de investigación privado INESC Microsistemas e Nanotecnologias (INESC-NM) de Lisboa han desarrollado un biosensor que determina la cantidad de hierro inorgánico (férrico), lo que puede ser útil para la industria alimentaria en sectores como el aceite o el vino.

Actualmente los análisis de alimentos están más enfocados a determinar el tipo de compuesto presente (especiación), que la cuantificación total de los mismos. Esto es así por el alto grado de desarrollo de la química analítica. Desarrollados ya equipos muy precisos para cuantificar los compuestos presentes en muchos medios, el empeño actual de los equipos científicos es determinar la forma química en la que se encuentran esos compuestos. En el caso del hierro, hay dos tipos, uno llamado hierro hemo y otro hierro no hemo, que se absorben de diferente manera. El hierro no hemo es más habitual en los vegetales. El hierro no hemo puede presentarse como óxido ferroso [hierro (II)], u óxido férrico [hierro (III)]. El dispositivo ideado por el equipo científico se centra en esta última forma. “El hierro (III) puede actuar como catalizador favoreciendo el enranciamento de grasas y aceites, su precisión puede ayudar a determinar qué productos disponen de más cantidad”, explica Fernando Cámara, profesor del Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la UCO.

Una proteína como detector

Gracias a una colaboración internacional financiada por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado (AUIP), Cámara estuvo en contacto con el grupo de Aveiro. Allí se creó el dispositivo, que se basa en dos partes: un semiconductor eléctrico tipo FET sobre el que se dispone una malla de nanotubos de carbono, y un soporte con transferrina, una proteína encargada del transporte del hierro en los organismos vivos. La transferrina permite la detección de hierro (III) en una muestra, como la del vino, ya que se une exclusivamente a esta especie química de hierro, y no a otras. “Tiene un comportamiento muy específico, similar al que tendría un anticuerpo encargado de identificar y neutralizar bacterias o virus en el organismo”, compara el investigador de la Universidad de Córdoba.

El biosensor actúa modificando la intensidad de corriente eléctrica que circula por el mismo ya que al añadir de forma experimental una pequeña gota de vino sobre el dispositivo, el hierro (III) presente en la bebida se une a la transferrina modificando esta intensidad de corriente en una forma tal que cuanto mayor es la cantidad de hierro (III) presente en la muestra, mayor es esta disminución. Los resultados de este trabajo se exponen en la revista científica Talanta.

El sistema presenta como ventaja principal respecto a otros métodos de análisis que apenas utiliza reactivos químicos, permite determinar cantidades muy bajas de elemento químico y es fácilmente desechable, por lo que es amigable con el medio ambiente. Otra de las ventajas, según Cámara, es que apenas necesita preparación de la muestra. Sin embargo, la tecnología todavía requiere ser escalable para ser útil para la industria alimentaria. “En una segunda instancia, también podría ser válido para la detección de contaminantes como metales pesados en alimentos”, expresa el científico de la Universidad de Córdoba.

El hierro es un elemento presente tanto en los alimentos como en el cuerpo humano. En los hombres hay una media de 3,8 gramos, mientras que en las mujeres es de 2,3 gramos. Su adquisición en una dieta equilibrada evita problemas de salud como la anemia. Se absorbe en mayor cantidad el de origen animal (hierro hemo o hierro orgánico) que el de origen vegetal.

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